Antes adiestraba acertijos
al abrir armas ancestrales
Ahora anda aturdido
admirando absurdas arañas
Besos bélicos buscan banderas
blancas, balacera bulliciosa, bromeaban bienes
Cria cuervos con cajas cuadradas,
Creia convencerlos con castigos
cuando cientos comian culpas conocidas
Dame diez dadivas, dire dios durante doce dias, diecinueve veces distantes.
Eramos esteriles en esa enferma
elasticidad endometrica, eramos eso, eso en el estupido envase
Fueron felices fingiendo familias,
Fui feliz firmando feretros.
Gelido gatear gutural, gritar gestos, gemir generando gargaras
Horas habitan haciendo hachas habilmente hilvanadas, historicamente hermosas
Ir inventando instantes incredulamente insatisfechos
Joder
Knocking knees kills knowledge
Labios libres levantan lunes livianos, luminosamente lentos, languideciendose
Morias misterios mientras movias milagros, mirame, mañana moriremos.
Nadie negocia nubes.
Oramos ocios obligados, otros obligan oraciones
Pide palabras puntiaguadas para pegar palmadas presuntuosas pero pierde primerdiosas posibilidades
Queria queso quien queso queria, quizas queria queso, quizas querer
Rotas ranas rabiaban rocios rengos, rapidamente reunieron rojos retrasados rumiando rezos
Sabia saludar sin señas, solamente soñaba ser sociable sin ser suficientemente sincero
Tardaba tres tiempos tres, temporadas testarudas tropezaron todos tus tempranas tardes
Ulula ues un uno unico, umbilical union usurpa urnas
Vas voluptuoso venerando voces, veridicante vaciando voz
When was warm, we whispered wildly, while we went wild winning water
Zozobraba zorzales zapateando zetas zezudamente
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jueves, 7 de agosto de 2014
Hacha
No me molesta tu cresta
los dedos siempre
se acostumbran a lo ralo.
Es más hoy
te dije sin decir,
me hubiera quedado entre las nubes
donde vas vos, debajo de tu pelo,
cuando te vas,
los dedos siempre
se acostumbran a lo ralo.
Es más hoy
te dije sin decir,
me hubiera quedado entre las nubes
donde vas vos, debajo de tu pelo,
cuando te vas,
lunes, 16 de junio de 2014
Salir es una forma de entrar
A veces salir
es la generosa virtud
del último de tus movimientos
No todo ha de entrar
ni permanecer
aunque más quepa
es la generosa virtud
del último de tus movimientos
No todo ha de entrar
ni permanecer
aunque más quepa
a propóstio de la poética
Y tal vez te limpie
o apenas moje
Para qué sirve un vaso,
sino hay quien pare mi diluvio
cuando el agua llora.
A proposito de la poetica
o apenas moje
Para qué sirve un vaso,
sino hay quien pare mi diluvio
cuando el agua llora.
A proposito de la poetica
viernes, 21 de febrero de 2014
Irritante
Su almita frágil como la piel de un crío
recrea espasmos musculares a cada hora,
y deja sus penas aullando
sobre el frío del escaparate.
A veces la confundo con un insecto
que pretende romper el vidrio o suicidarse.
Nunca me nace abrirle una salida
sino arrancarle las alas.
recrea espasmos musculares a cada hora,
y deja sus penas aullando
sobre el frío del escaparate.
A veces la confundo con un insecto
que pretende romper el vidrio o suicidarse.
Nunca me nace abrirle una salida
sino arrancarle las alas.
martes, 11 de febrero de 2014
Ficción
nuestra voluntad es un ángulo
una licencia dentro de una botella
el agujero en una palabra
no intuimos
pero sentenciamos
como si de eso se tratara sangrar
armamos rodillos de vendas con el lenguaje
simulando el desgaste de los cuerpos
bajo el rudo telón de las sábanas
y presionamos a una vasija de barro
a hablar con la voz de las campanas
o tan agudo, como le sea posible.
No intuimos
pero sentenciamos
como si de eso se tratara sangrar
una licencia dentro de una botella
el agujero en una palabra
no intuimos
pero sentenciamos
como si de eso se tratara sangrar
armamos rodillos de vendas con el lenguaje
simulando el desgaste de los cuerpos
bajo el rudo telón de las sábanas
y presionamos a una vasija de barro
a hablar con la voz de las campanas
o tan agudo, como le sea posible.
No intuimos
pero sentenciamos
como si de eso se tratara sangrar
lunes, 27 de enero de 2014
GreenV - serie ecológica
Que en el chip de tu celular
haya una guerra
y sus cientos de muertes.
Incluso la de aquellos gorilas
que han servido de carnada.
Ya no es novedad,
o porqué creiste
que el ringtone
suena como la sangre.
--------
En esta era de colmillos,
ceros y unos
no valen ningún llanto
de tus verdes importantes
Y sin embargo,
así son las cosas
haya una guerra
y sus cientos de muertes.
Incluso la de aquellos gorilas
que han servido de carnada.
Ya no es novedad,
o porqué creiste
que el ringtone
suena como la sangre.
--------
En esta era de colmillos,
ceros y unos
no valen ningún llanto
de tus verdes importantes
Y sin embargo,
así son las cosas
martes, 31 de diciembre de 2013
Feliz silencio 2013
Algo muere hoy
aunque el grito de parto
sea lo único que aturde.
Este mundo se ha transformado
en el narco de los alumbramientos,
ya nadie aquí
parece festejar la muerte
Denme mis 12 uvas y el "champú",
quiero ejercer mi salto olímpico
hacia el inicio de lo mismo.
(Feliz silencio 2013).
aunque el grito de parto
sea lo único que aturde.
Este mundo se ha transformado
en el narco de los alumbramientos,
ya nadie aquí
parece festejar la muerte
Denme mis 12 uvas y el "champú",
quiero ejercer mi salto olímpico
hacia el inicio de lo mismo.
(Feliz silencio 2013).
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Feliz Navidad
La vida es una canción
que nace continuamente,
canten sus villancicos de pie
para que el mundo
se estremezca con sus voces.
que nace continuamente,
canten sus villancicos de pie
para que el mundo
se estremezca con sus voces.
domingo, 22 de diciembre de 2013
Balances 2013
He logrado mentir tiempo
poniendo el reloj boca abajo
He asumido la tristeza de una flor
en un jarrón repleto de su cadáver
He desafiado la desesperación
en el ojo inmóvil de una muñeca
He vivido el privilegio de los pies
en el beso de los infiernos
He contado mis dedos
y perdido la cuenta de mis manos
He aprendido, la herida del mundo
es agua y nada más que agua
He muerto una vez
y tantas veces como pude.
poniendo el reloj boca abajo
He asumido la tristeza de una flor
en un jarrón repleto de su cadáver
He desafiado la desesperación
en el ojo inmóvil de una muñeca
He vivido el privilegio de los pies
en el beso de los infiernos
He contado mis dedos
y perdido la cuenta de mis manos
He aprendido, la herida del mundo
es agua y nada más que agua
He muerto una vez
y tantas veces como pude.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Lladó vs Lokdos / poema a dos voces
Marcela he amado a este hombre
con los dedos cortados
en el contenedor Enterprise
buscado un recuerdo comestible
que vorágine me llene de él.
Pero con mi caña
revuelvo las bolsas
y en el hueco de una manzana
sólo una receta de farmacia
y un anillo de fontanero
como casorio de esta nave.
Maria mi anatomía es de aire,
me nace una mujer de tanto en tanto
que quiere llevar otro cuerpo a la cama.
Luego se esfuma,
y solo estoy yo y un hueco enorme,
con la forma de mi hombre.
Yo tomo la distancia entre los pies,
mis manos se arrastran como pezuñas a gatas,
sobre cada huella,
y me rompen,
me rompen en finas láminas
con mi rostro y el suyo,
en los retrasos de una mañana
a lo lejos
Acaso no has visto mi espalda arañada por su sorna,
la ironía de arrancar alas de mosca
en vez de pétalos
cómo un tarot evolutivo
dando respuesta a que él cada día
apaga una bombilla de camino a la oscuridad.
Yo no tengo espaldas Maria,
pero mi cintura es un circo
para sus manos eléctricas,
mi boca una bandera
en la frontera de algún libro.
Sabes lo que se siente
que el mundo se incline a sus pies
y mis vocales permanezcan fijas
como un árbol.
Todo lo doy para sus pájaros Maria,
soy el orden que sostiene los nidos
y les da de comer tierra agua fuego y aire.
Sí ,he bebido de ello,
y la locura se ha enquistado en cada fruto
con forma de letra-pico,
pero en mi copa sólo hay ardillas disecadas
sin ojos que acabaran siendo la estola
de una madura adinerada nuez.
Sabes de mis manos nacen brochas blancas
pero él reniega del cosmos,
y en su tormento no cabe ni un ápice
de clemencia.
Yo sólo quiero alguna noche morar un infierno que engendre mis cenizas y los de él en la misma amnesia.
María yo en cambio
solo busco fecundar un cielo,
que albergue mis huesos
y los de él,
con las mismas nubes.
Marcela Lokdos y Lluïsa LLadó.
con los dedos cortados
en el contenedor Enterprise
buscado un recuerdo comestible
que vorágine me llene de él.
Pero con mi caña
revuelvo las bolsas
y en el hueco de una manzana
sólo una receta de farmacia
y un anillo de fontanero
como casorio de esta nave.
Maria mi anatomía es de aire,
me nace una mujer de tanto en tanto
que quiere llevar otro cuerpo a la cama.
Luego se esfuma,
y solo estoy yo y un hueco enorme,
con la forma de mi hombre.
Yo tomo la distancia entre los pies,
mis manos se arrastran como pezuñas a gatas,
sobre cada huella,
y me rompen,
me rompen en finas láminas
con mi rostro y el suyo,
en los retrasos de una mañana
a lo lejos
Acaso no has visto mi espalda arañada por su sorna,
la ironía de arrancar alas de mosca
en vez de pétalos
cómo un tarot evolutivo
dando respuesta a que él cada día
apaga una bombilla de camino a la oscuridad.
Yo no tengo espaldas Maria,
pero mi cintura es un circo
para sus manos eléctricas,
mi boca una bandera
en la frontera de algún libro.
Sabes lo que se siente
que el mundo se incline a sus pies
y mis vocales permanezcan fijas
como un árbol.
Todo lo doy para sus pájaros Maria,
soy el orden que sostiene los nidos
y les da de comer tierra agua fuego y aire.
Sí ,he bebido de ello,
y la locura se ha enquistado en cada fruto
con forma de letra-pico,
pero en mi copa sólo hay ardillas disecadas
sin ojos que acabaran siendo la estola
de una madura adinerada nuez.
Sabes de mis manos nacen brochas blancas
pero él reniega del cosmos,
y en su tormento no cabe ni un ápice
de clemencia.
Yo sólo quiero alguna noche morar un infierno que engendre mis cenizas y los de él en la misma amnesia.
María yo en cambio
solo busco fecundar un cielo,
que albergue mis huesos
y los de él,
con las mismas nubes.
Marcela Lokdos y Lluïsa LLadó.
martes, 3 de diciembre de 2013
Clara - A María Luisa Piña Llado
María, mi amor es sólo uno
y lleva un siglo bajo mi costilla
Oyes el zigzag,
a veces me pierdo en sus calles
pero luego me llega la oda
y el mar se calma
Yo no sabía de revoluciones
hasta que sus zapatos
marcaron mis camisas
María, entiendes que el poema
es la silla vacía
y el tajo me abrió la mirada
Hay veces que desoigo el zigzag,
por no tener morfina.
El golpe es tan agitado
como el parpadeo de la luz
antes de renunciarse
es lo más parecido al dolor
que sé nombrar.
María, que mis ojos son naranjas
y cantan
Mi amor es solo uno
y lleva más de un siglo.
Creo haberlo anunciado
una vida antes.
y lleva un siglo bajo mi costilla
Oyes el zigzag,
a veces me pierdo en sus calles
pero luego me llega la oda
y el mar se calma
Yo no sabía de revoluciones
hasta que sus zapatos
marcaron mis camisas
María, entiendes que el poema
es la silla vacía
y el tajo me abrió la mirada
Hay veces que desoigo el zigzag,
por no tener morfina.
El golpe es tan agitado
como el parpadeo de la luz
antes de renunciarse
es lo más parecido al dolor
que sé nombrar.
María, que mis ojos son naranjas
y cantan
Mi amor es solo uno
y lleva más de un siglo.
Creo haberlo anunciado
una vida antes.
martes, 29 de octubre de 2013
Desde el veneno de mis zapatillas
Al cuello,
una carretera otra vez
donde ha puesto a circular
la nueva luz dicroica
Pequeñita y pálida
como lágrima de niña enferma
que no habla de niñez
sino de camas,
de plazas de cama
de cuartos y de camas
de amor...
Qué artificio es el amor
para la luz sino fue luna?
Para decirse haber andado
hace falta caminar
y lo digo así,
desde el veneno en mis zapatillas
donde la luna permanece aislada
en la noche anterior de los peajes
una carretera otra vez
donde ha puesto a circular
la nueva luz dicroica
Pequeñita y pálida
como lágrima de niña enferma
que no habla de niñez
sino de camas,
de plazas de cama
de cuartos y de camas
de amor...
Qué artificio es el amor
para la luz sino fue luna?
Para decirse haber andado
hace falta caminar
y lo digo así,
desde el veneno en mis zapatillas
donde la luna permanece aislada
en la noche anterior de los peajes
lunes, 28 de octubre de 2013
A la manera de Charles
"A SOLAS CON TODO EL MUNDO" - Charles Bukowski
La carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama.
La carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.
No hay ninguna
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
Nadie encuentra jamás
al otro.
Los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan
nada más
se llena.
La carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama.
La carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.
No hay ninguna
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
Nadie encuentra jamás
al otro.
Los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan
nada más
se llena.
El enigma no es la carne de muñeca
Una cadena de pelo oscuro y salvaje
desata el parto de la noche sobre mis manos.
El arte es el ojo del mendigo,
el hambre de un desnudo sobre el escenario de los cuerpos
la flecha que perfila las costillas
la nave que se hunde en el aljibe de los vientres.
Como una lluvia de clavos sin paracaídas,
el enigma llega en el momento exacto
en que las flores se tornan negras dentro de las jarras
cuando las risas de las paredes cortejan los oídos de las sombras.
Una lisonja va a morir debajo de la silla
arrastrando su silueta de goma espuma
como una muñeca abandonada
en su traje de cortesía sin rostro.
Mi poema no es la esposa que espera
la hora de vestir la mesa
para abrigar el fastidio
debajo de la desnudez de sus vajillas.
Ni la mano que aplaude en falso
la incontinencia de las hienas.
Mi poema es la amante que vigila
la bebida de las voces en las telas,
el hechizo de los lobos
sobre el canto de la piedra
el latido de su nombre bajo mi esternón.
desata el parto de la noche sobre mis manos.
El arte es el ojo del mendigo,
el hambre de un desnudo sobre el escenario de los cuerpos
la flecha que perfila las costillas
la nave que se hunde en el aljibe de los vientres.
Como una lluvia de clavos sin paracaídas,
el enigma llega en el momento exacto
en que las flores se tornan negras dentro de las jarras
cuando las risas de las paredes cortejan los oídos de las sombras.
Una lisonja va a morir debajo de la silla
arrastrando su silueta de goma espuma
como una muñeca abandonada
en su traje de cortesía sin rostro.
Mi poema no es la esposa que espera
la hora de vestir la mesa
para abrigar el fastidio
debajo de la desnudez de sus vajillas.
Ni la mano que aplaude en falso
la incontinencia de las hienas.
Mi poema es la amante que vigila
la bebida de las voces en las telas,
el hechizo de los lobos
sobre el canto de la piedra
el latido de su nombre bajo mi esternón.
lunes, 30 de septiembre de 2013
La flaca
yo soy la flaca
la de los ojos naranja,
la loca del dos
la de los besos sobre el tocador.
Yo soy la flaca.
la de los ojos naranja,
la loca del dos
la de los besos sobre el tocador.
Yo soy la flaca.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Poesía
La electricidad no está en la tecla del dispositivo
no en la empuñadura del paraguas
que fractura la gota para beberse la raza
no en el romper de las calles de Madrid
a modo aerosoles la desnudez de los muros
Va por el fondo
al fondo
donde los pabilos se llevan en los ojos
Y la luz es la figura más diáfana
de un nuevo milagro
no en la empuñadura del paraguas
que fractura la gota para beberse la raza
no en el romper de las calles de Madrid
a modo aerosoles la desnudez de los muros
Va por el fondo
al fondo
donde los pabilos se llevan en los ojos
Y la luz es la figura más diáfana
de un nuevo milagro
domingo, 4 de agosto de 2013
Corresponsales de guerra - Chema Lagarón + Marcela Lokdos
Anochece y las ruinas se agigantan,
dime que ves cuando ves,
y mis ojos se quedan sin sueños
Anochece en las lunas concéntricas de mis ojos,
Eclipses de luna
desmayados sobre el mar
Reúne tus dudas en un recuerdo,
Tórnalo amnésico y házmelo llegar
con una mirada tuya soñada de perfil
No me queda otra visión
que la música lenta de las naranjas
En cada nota hay un nombre que no recuerdo,
pero a mis manos caen,
una a una tus iniciales
No quiero soltarlas
solo bailar despacio
todas las vidas, todas las muertes,
con cada una de ellas
y conservarlas,
hasta comprender
que existo en vos
como poema en suspenso
Anochece azul
y tus lunas jadean,
Es la hora de los instintos,
Me vienes al paladar en flujos
como notas en calma
Vestida de luces,
Arañada por sombras
Anochece en los bordes
de tu pendiente huérfano
Y ya no recuerdo iniciales,
Solo la carne turbada
Y el rincón sombrío de ti
donde amanece más temprano
Anochece,
y de este lado de la cama
mi noche se va comiendo a tu noche
Dame un desgarro de luz,
una extraña ruta para reanimarme.
Un sabor a anís y pomelo
que se haga aguja en las encías,
una torsión de músculos
para el ángulo invisible de las mitades.
Dame la rotura de una risa
enferma de cordura y cascabel,
un recuerdo fresco, que no exista
Dame las líneas de tus manos
sobre mis años
y el puente de tus tobillos
sobre mi sien de equilibrista
Ven a la cuna y al hacha, ven al paladar
Dime solo aquello
que quiero escuchar
una vez
y hazlo perdurar
como eco a miel
en la terquedad de las salivas
Anochece,
Y en el valle
la batalla se perdió sola,
Sentí el invierno como un escalofrío húmedo,
Hasta que te abriste como el pulmón de una flor marengo,
Es terca la miel de tu saliva,
No sube el tono de tus muecas,
Pero me endulza el paisaje de la lejanía
Anochece en cada esquina
de este paisaje de guerra,
Anochece incluso detrás de tu sonrisa
donde se amotinan las sombras
porque no les permites la vida
Ojos como anillos olímpicos
como perfumes sedados
que se cierran sobre mi hombro
A recitar el coran en versos de costado
Anochece,
Y no me alcanza la noche
para soltarte las banderas
Quiero reclinarme a tu plegaria
a perfil desnudo
y celebrar tu credo
Dame tu ojos de fusil
y cerciórate de cerrar las señas
Quiero perderte en el motel
donde van los sueños a reencontrarse
Lejos de tus pies, cerca de tu pelo
sobre el verde menta y hierba
de estos ojos que no entienden de descampados
Ambrosía cuchilla de hiel,
asombro enfundado en cuero,
enroscada a mis venas
me clavas espinas de sarmiento
en el envés del corazón
Anochecen las mañanas
en el sin vivir de la espera
Ortigado por la pasión,
entre brotes de calentura,
designios boquiabiertos
con la corteza expuesta
sangrando pasión furtiva
Caminos infinitos alrededor de la linea de tus labios,
anochece allí donde los marcas.
Melodías quejumbrosas de trompeta,
labios de terciopelo,
lirismo de muerte y duda
Me pareció que conduje hasta la extenuación
sobre los hielos y seudónimos de tus piernas
Anochece...
Improvisacion
cruda De Marcela Lokdos y Chema Lagaron
dime que ves cuando ves,
y mis ojos se quedan sin sueños
Anochece en las lunas concéntricas de mis ojos,
Eclipses de luna
desmayados sobre el mar
Reúne tus dudas en un recuerdo,
Tórnalo amnésico y házmelo llegar
con una mirada tuya soñada de perfil
No me queda otra visión
que la música lenta de las naranjas
En cada nota hay un nombre que no recuerdo,
pero a mis manos caen,
una a una tus iniciales
No quiero soltarlas
solo bailar despacio
todas las vidas, todas las muertes,
con cada una de ellas
y conservarlas,
hasta comprender
que existo en vos
como poema en suspenso
Anochece azul
y tus lunas jadean,
Es la hora de los instintos,
Me vienes al paladar en flujos
como notas en calma
Vestida de luces,
Arañada por sombras
Anochece en los bordes
de tu pendiente huérfano
Y ya no recuerdo iniciales,
Solo la carne turbada
Y el rincón sombrío de ti
donde amanece más temprano
Anochece,
y de este lado de la cama
mi noche se va comiendo a tu noche
Dame un desgarro de luz,
una extraña ruta para reanimarme.
Un sabor a anís y pomelo
que se haga aguja en las encías,
una torsión de músculos
para el ángulo invisible de las mitades.
Dame la rotura de una risa
enferma de cordura y cascabel,
un recuerdo fresco, que no exista
Dame las líneas de tus manos
sobre mis años
y el puente de tus tobillos
sobre mi sien de equilibrista
Ven a la cuna y al hacha, ven al paladar
Dime solo aquello
que quiero escuchar
una vez
y hazlo perdurar
como eco a miel
en la terquedad de las salivas
Anochece,
Y en el valle
la batalla se perdió sola,
Sentí el invierno como un escalofrío húmedo,
Hasta que te abriste como el pulmón de una flor marengo,
Es terca la miel de tu saliva,
No sube el tono de tus muecas,
Pero me endulza el paisaje de la lejanía
Anochece en cada esquina
de este paisaje de guerra,
Anochece incluso detrás de tu sonrisa
donde se amotinan las sombras
porque no les permites la vida
Ojos como anillos olímpicos
como perfumes sedados
que se cierran sobre mi hombro
A recitar el coran en versos de costado
Anochece,
Y no me alcanza la noche
para soltarte las banderas
Quiero reclinarme a tu plegaria
a perfil desnudo
y celebrar tu credo
Dame tu ojos de fusil
y cerciórate de cerrar las señas
Quiero perderte en el motel
donde van los sueños a reencontrarse
Lejos de tus pies, cerca de tu pelo
sobre el verde menta y hierba
de estos ojos que no entienden de descampados
Ambrosía cuchilla de hiel,
asombro enfundado en cuero,
enroscada a mis venas
me clavas espinas de sarmiento
en el envés del corazón
Anochecen las mañanas
en el sin vivir de la espera
Ortigado por la pasión,
entre brotes de calentura,
designios boquiabiertos
con la corteza expuesta
sangrando pasión furtiva
Caminos infinitos alrededor de la linea de tus labios,
anochece allí donde los marcas.
Melodías quejumbrosas de trompeta,
labios de terciopelo,
lirismo de muerte y duda
Me pareció que conduje hasta la extenuación
sobre los hielos y seudónimos de tus piernas
Anochece...
Improvisacion
cruda De Marcela Lokdos y Chema Lagaron
lunes, 1 de julio de 2013
Sobre Poesijazz y otros tangos Indie, de Chema Lagarón y Marcela Lokdos (Reseña de Carlos E. Cartolano)
Sobre Poesijazz y otros tangos Indie, de Chema Lagarón y Marcela Lokdos
Comienzo por Marcela, porque en ella la consigna que creo entrever en esta colaboración poética, se evidencia con claridad.
La poesía es invención y descubrimiento; suma al arrebato del poeta (¨satori¨) la sorpresa del lector. Y así de primera maravilla, en maravilla de primer habitante, continúa creciendo y trasladándose al infinito. Vivimos en medio poético (ni sólido, ni líquido, ni gaseoso… ¡poético!), gracias a Marcela Lokdos y algunos más.
En esta antología se suman textos donde campea la pulsión por el sexo opuesto, tema frecuente en ML, pero que aquí alcanza carácter simbólico al enfrentarse con los poemas de CL.
Con esa visión, el trabajo de ML queda sintetizado en el poema ANTOJO TÁCTIL, que a al descubrimiento de las imágenes suma la intención (conciente o quizás inconciente) de la antología, y que en todos los casos reproduzco por puro placer de añadir nuevas lecturas:
Antojo táctil
Hambre de mis dedos
cuando trepan andamios
para abrirle ventanas al cielo
y que la noche caiga
con el centenar de mis roces
sobre tu pelo dormido
No, no intento universos,
sólo un espacio en tu almohada.
Ella conoce perfectamente que su poesía es la ruta al paraíso:
No tropiezo la ruta,
el trayecto es pan comido
(el de mis pies)
cuando abierta de puños
voy soltando cielo
(…)
No digo nunca no,
porque detrás de las puertas
mi cuerpo se manifiesta
como un animal invencible
Y tanto en la intimidad, como en el espacio público, el amor carnal siembra un sentido para la marcha de la humanidad:
Íntima proyección
Tengo tu nombre
como una cosquilla
en la garganta
Tu mirada
sobre la ingle de la noche
Tus manos al norte
de la brújula del viento
Tu sexo
en la urgencia
de mis cabellos
y tus pies alucinando
la exactitud de mis rodillas
o también en Colgada:
… Un gusto a semen
me desordena el paladar
cada vez que me oigo
decir su nombre…
en Mi verde extranjero:
… quiero derramar mis labios
y lo que huye de mis labios
en la profundidad de tus rodillas
(…)
Quiero hundirme en tu pecho
y volver a nacer
con tu nombre escrito
sobre la palma de mi mano
¡genialmente! en Dimensiones:
Leo tus gestos en braile
cuando el viento se hace dócil
sobre el fino calibre de mis falanges
y me revela la música
de todos tus movimientos
y con esta diestra definición del ceñido de cinturas:
… la línea imperceptible que adiestra mi cintura
a los cisnes que echan nidos en tus manos… (Sumas)
Todo cabe en la poesía de ML cuando de expresar la creciente del océano amoroso se trata:
… Mi rimel azul
en el cajón del tocador,
Berlín y su cascabel,
el buen día de la Turca en la ventana
Los niños
y los muebles llenos de niños
y los niños sin muebles (Chispazos)
Y también en Conclusiones:
Amo el viento, mi mesa, mis candados,
amo la lluvia, el vaso, la herida limpia,
amo la música de mis zapatos,
el jazz, la libertad de las trompetas,
amo el mar, la gota, la huella del anillo,
amo la voz del fuego, el silencio indiscutido de la muchedumbre,
amo amar, amor, amo poesía
Y su sentido dramático de la vida termina por subírsenos a los ojos en Noche inmune:
Mi niña dijo:
¨Hay que despertar a la noche con la mano ocupada
y con la boca torcerle el espanto de lo conocido¨
Mi niño dijo:
¨Hay que devolver a la noche al locker de donde se ha escapado
Y dejarla ahí maniatada hasta que agote su oxígeno¨
La casa duerme ya,
pero a mí la noche me persigue
como una multitud de horas sonámbulas y a la defensiva
Y salpicadas a lo largo de todo el libro, las imágenes de ML sorprenden y parecen sumar palabras que jamás se hubieran pensado juntas –ni siquiera próximas-
Todos los perros lloran a la misma hora
las lágrimas de mi patio
en el único balde de la casa /Llamada animal/
Tan de poca monta
los peces como veces
y el conteo se transforma
en tiempo inútil /Pleamar/
Llevo tanto tiempo desnuda
que ya no recuerdo
cómo era mi cuerpo /Solitaria deducción/
No es tan clara la intervención de Chema Lagarón, porque personalmente encuentro poemas que poco tienen que ver con el contrapunto de las dos poéticas. Prefiero en todos casos los textos muy cortos, donde la síntesis refuerza la impronta de imágenes. Hay textos largos que, sinceramente, desmerecen el trabajo del poeta.
Destaco Broche hecho de una mano, donde pareciera estar respondiendo a las líneas de la poeta colega. Y también este fragmento de Empuje astral, porque es afín y casi completa las imágenes previas de ML:
Hoy tuve una escapada erótico musical nocturna con el holograma imaginado de tu cuerpo y me perdí ebrio por la piel de tus cabellos, nos perdimos como violines sin cuerdas por los caballos de tus piernas, largas y estrechas, para retornarte exhausta y sudada de luna al amanecer…
También en Como una estrella u en Supervivencia, son inteligentes las imágenes que propone CL y muy bellas las de Lullaby:
Pies para andarte, mar para desnudarte y bañarte, tierra para aceitunarte y secarte, cielo para abrigarte y tus ojos para inundarme y naufragar…
Quedándome finalmente con esta perla:
… la mujer de la nariz esquiva,
y de la sonrisa de laurel. /Vestida de azul turquesa/
Agradezco en todo caso la lectura de este libro en colaboración. Me ha permitido confirmar el alto vuelo de Marcela Lokdos, y descubrir al poeta español Chema Lagarón.
De contar en el país con una cantidad de ejemplares que así lo justifiquen, podría intentar una presentación en Mar del Plata, ya sea en la Feria del Libro (noviembre) o bien en el ciclo que desarrollo Taller de Letras –La Poesía- (de julio a diciembre próximos).
Carlos Enrique Cartolano
0223 15 5520604
lunes, 24 de junio de 2013
Ojos naranja
Yo soy la flaca
de los ojos naranja
la lluvia de besos
en la suerte de los azulejos
el ejército combativo
de cada silencio
y su siniestro
la proyección de autopistas
en el cruce de piernas
la del vientre de patio y aljibe
de una sola costilla
Soy también
el estribo arañado,
a la rienda infinita
El cerrojo del daño,
la amante
de todos los candados
Yo soy la flaca;
la de los ojos naranja
de los ojos naranja
la lluvia de besos
en la suerte de los azulejos
el ejército combativo
de cada silencio
y su siniestro
la proyección de autopistas
en el cruce de piernas
la del vientre de patio y aljibe
de una sola costilla
Soy también
el estribo arañado,
a la rienda infinita
El cerrojo del daño,
la amante
de todos los candados
Yo soy la flaca;
la de los ojos naranja
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